La mujer busca
un clima emocional donde pueda expresar lo
que siente sin ser censurada, donde pueda
nombrar sus sentimientos sin riesgos.
El hombre, con frecuencia, se siente
responsable de todo lo que le ocurre a ella,
se siente acusado y puede llegar a actuar de
forma paternalista; comienza a dar
soluciones que a la mujer no le sirven para
nada. Entonces, él se considera rechazado y
no escucha.
En este caso le cuesta aceptar que la mujer
es una igual a la que no hay que proteger,
sino confiar en que ella encuentre la
solución. No hay que dársela, hay que
compartir su inquietud. Quien sabe escuchar,
sabe escucharse.