Un
enfrentamiento suele empezar por un
malentendido. Para resolver la situación:
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No culpes al
otro de lo que ocurre. Si rechazamos lo
que dice, la discusión es inevitable.
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Pide
disculpas si consideras que no has sido
justa con el otro. Decir 'siento haberte
molestado' puede calmar una discusión,
porque el otro siente que estamos con él
y no contra él.
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Pregúntate
si la discusión no es la pantalla que te
evita enfrentarte a algo que temes más.
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No desplaces
la rabia que le corresponde a una
persona hacia otra más cercana.