El principal
problema es que aunque sí se puede alcanzar
un cierto control, su curación es muy
difícil. Una vía para dominar los celos es
hablar abiertamente de ellos con la persona
que se los provoca y, en su caso, con el
especialista. Es fácil que en toda relación
se produzcan celos por temor a perder al ser
querido, pero hay que ser capaz de
controlarlos para lograr ser feliz, pues la
persona celosa difícilmente puede serlo, ya
que sus deseos por controlar a su pareja de
forma continua, y el sospechar de todos sus
actos, le imposibilita conseguir esa
felicidad.
Debajo de esta
problemática encontramos:
-
Una baja
autoestima (aunque parezca lo
contrario).
-
Dificultad
para valorarse a sí mismo.
-
Pérdidas
afectivas en la infancia ocasionadas por
padres poco valorativos de las virtudes
de los hijos, muy exigentes y muy
críticos.
-
Patrones
afectivos mal aprendidos o modelos poco
útiles para seguir.
Baja autoestima
Los especialistas consideran que los celos
surgen en aquellas personas inseguras que no
confían en que su pareja sea capaz de quererle y
de serle fiel. Cuando una persona tiene la
autoestima por los suelos, le resulta difícil
llegar a creer que alguien pueda fijarse en
ella, por lo que empiezan las dudas y se llegan
a ver traiciones donde realmente no las hay.
El historial de críticas y minusvaloración que
arrastra una persona celosa, hace que no sepa
apreciar lo que los demás hacen por él, y que lo
interprete como si no fuese para él, como si
debe de haber otro motivo para que se actúe así,
motivo que habitualmente se encuentra en un
posible amante que hay que ocultar, y todas las
conductas que realice su pareja serán
reinterpretadas por el celoso hacia ese punto.
El problema está en la pérdida de autoestima que
ha sufrido esta persona y que le hace verse como
poco merecedor de cariño o aprecio. En su
pensamiento sólo hay ideas del tipo:
-
"No valgo para
nada"
-
"Nadie puede
quererme porque soy un perdedor"
-
"Por qué me
quiere mi pareja si no valgo para nada"
-
"Seguro que me
está engañando"
Creatividad de la
mente
La mente es una de las "máquinas" más creativas
que existen y que actúa de forma automática.
Cuando una persona permite que los celos se
manifiesten en su forma de ser y comportarse, su
carácter se ve dominado por ciertas ideas falsas
o verdaderas. La persona empieza a ver cosas que
no son ciertas, llegando a acusar a otras
personas sin tener pruebas. El celoso con ánimo
de controlar todos los pasos de su pareja para
que no le sea infiel, consigue mantener a ésta
como en una cárcel, e incluso los detalles
buenos que su pareja pueda tener con él, serán
mal interpretados y llevados al extremo.
Los celos son, como hemos dicho, la falta de
confianza en uno mismo y en la pareja. Se trata
de una actitud obsesiva que encadena situaciones
innecesarias que se pueden evitar bajo un
adecuado análisis. En muchos casos, la persona
celosa actúa impulsivamente, de forma inadecuada
con la pareja, y una vez que se ha dado cuenta
del error que ha cometido se arrepiente y se
disculpa. No obstante, el tiempo va pasando y el
error se vuelve a cometer, lo que sin duda llega
a deteriorar una relación.
Agresividad verbal o
física
Cada vez que el celoso interprete que le están
engañando, reaccionará de manera agresiva, ya
sea verbal o físicamente, con críticas a su
pareja, recriminaciones, obligaciones, etc. que
sólo él será capaz de entender debido a su
incoherencia y que los demás verán como un abuso
de poder y una falta de respeto, con lo que las
discusiones se sucederán una y otra vez.
Como su actitud se fomentó desde
la edad infantil, esta se equipara a la de un
niño pequeño, con rabietas, gritos, agresividad,
incomprensión e irracionalidad.
Esta problemática es más profunda de lo que
parece en un primer momento, pues no se trata de
un individuo cabezón que sólo piensa en él, sino
que subyace un verdadero problema emocional que
necesita tratamiento y
reaprendizaje.
¿Qué hacer contra
los celos?
Una serie de recomendaciones pueden ayudar a la
persona celosa, pero siempre que ella desee con
todas sus fuerzas acabar con esta actitud
obsesiva. Las personas celosas deben identificar
si existen realmente razones para sentir celos.
En caso de que existan motivos para expresarse
de tal forma, éstos se deben expresar
inmediatamente a la otra persona, con la
finalidad de evitar malos entendidos y un
deterioro en la relación.
También es recomendable hacer una lista de las
ideas o celos, escribiendo junto a cada uno las
razones que le hacen pensar en ellos y las
pruebas que tiene para que sean ciertos sus
pensamientos. Asimismo, se debe eliminar la
palabra "celos" de su vocabulario porque hace
referencia a una actitud no deseada. En lugar de
decir "soy celoso" es mejor decir "actúo
celosamente", ya que de esta manera se hace
referencia a un hecho concreto y no a la propia
identidad de la persona.
Cuando aparece un arrebato, lo mejor que podemos
hacer es mantenernos calmados y serenos,
preguntarle qué es lo que le ha molestado y cómo
podemos mejorar. Así, se sentirá poseedor de la
verdad y se relajará. Si nos enfrentamos a él,
sólo empeoraremos la situación.
Buscaremos actividades gratificantes para los
dos miembros de la pareja, a fin de relajar los
ánimos y fomentar la buena comunicación y los
buenos momentos, ya que si entramos en la
dinámica de sólo discusión, estamos perdidos.
La realización de actividades gratificantes
ayudará a mantener a la pareja unida y a elevar
la valía y la autoestima del celoso, al hacer
cosas útiles que le relajan y disminuyen su
ansiedad.
Si su actitud es pasiva, las ideas negativas
serán mucho más recurrentes, ya que la mente no
estará distraída y el problema se incrementará.
Si la situación está desbordada y sin control,
lo mejor será acudir a un terapeuta que
intervenga en el reaprendizaje de nuevas
conductas más adaptativas y de nuevos
pensamientos más racionales.
Se establecerá un planning de tareas a realizar
durante la semana, de refuerzos obtenidos y de
castigos por los malos comportamientos, con el
fin de mantener y fomentar la conducta sana y
extinguir la conflictiva.
Asimismo, se estudiarán los pensamientos
distorsionados para desmontarlos y sustituirlos
por otros más racionales y maduros, se
delimitará el horario en el que se puede
discutir y en el que se tiene que disfrutar,
para que se sienta obligado a cumplirlo y que la
situación no empeore.
Debido a que muchos de sus razonamientos son
erróneos y exagerados por su nivel de ansiedad,
si se obliga a la persona a retenerlos y no
decirlos hasta que llegue su “horario de celos”,
muchos habrán desaparecido o se habrán mitigado,
con lo que nos evitamos muchos enfrentamientos
innecesarios. |