Viena, la ciudad
que con tanta pasión describió James Joyce,
es una de esas ciudades que no deja
indiferente a nadie. Una mezcla armónica de
su pasado melancólico con su renovado modo
de vida es lo que hace a la capital
austriaca atractiva, interesante y
especialmente bella. No es una coincidencia
pues, que las edificaciones más
resplandecientes de la antigua capital hayan
tomado con el paso de los años un nuevo
papel. Así, el Palacio Belvedere fue la sede
de la firma del tratado de Austria; el
palacio de Schönbrunn, residencia de los
Habsburgo, se ha utilizado para recibir a
las visitas y fue donde se celebró el
histórico encuentro entre Kennedy y
Khrushchev. Recientemente, el Palacio
Imperial ha reunido a numerosos miembros de
la Unión Europea cuando se han tenido que
tomar decisiones importantes.
El turista no
puede perderse durante su estancia en la
capital vienesa la visita a la Catedral
gótica de San Esteban, el Museo de Historia
Natural, el Ayuntamiento y los palacios
Belvedere y Schönbrunn, con sus habitaciones
de estilo rococó, que fue la residencia de
los Habsburgo durante un siglo. Pero al
margen de estos conocidos edificios, Viena
cuenta también con otras obras de interés.
La House Majolica, construida por Otto
Wagner, el Friedensreich Hundertwasser's o
el Karl Marx-hof, un edificio con
significado histórico.
Huellas de los Habsburgo
La capital
austriaca demuestra constantemente a los
visitantes que durante 640 años los
Habsburgo establecieron un gran imperio que
tenía a Viena como capital. La ciudad está
plagada de huellas del que fuera imperio
Austro-húngaro y tanto los palacios como las
plazas o los magníficos boulevards recuerdan
la monumentalidad de aquel imperio y
reflejan la vida cultural e intelectual de
la Viena de entonces, que inspiró, entre
muchos otros, a Sigmund Freud. Esta
atmósfera propició asimismo que los mejores
músicos del mundo se desplazaran a la
capital del imperio para escribir sus
mejores piezas.
Los Habsburgo
también apreciaban el arte y durante su
reinado acumularon innumerables piezas
creadas por los mejores artistas europeos
del momento. Hoy en día, se pueden ver estas
obras de arte en los museos vieneses, como
el Kunsthistorisches Museum, que cuenta con
pinturas de Bruegels, Velázquez y Rembrandt,
entre otros. En lo que respecta al arte
estrictamente austriaco, los Habsburgo
impulsaron a numerosos artistas del país,
que fundaron el movimiento de la "Secesión".
Entre ellos se encontraban Gustav Klimt,
Egon Schiele y Oskar Kokoschka, cuyas obras
se pueden ver en la Galería Austriaca.
Pero la oferta
vienesa, al margen del arte, también brinda
la posibilidad de disfrutar numerosos
conciertos de ópera, festivales de danza
contemporánea. Austria es un país en el que
la cultura y la música se dan la mano. No
hay nada mejor que empezar el año con el
concierto de Año Nuevo interpretado por la
Filarmónica de Viena que se transmite a todo
el mundo desde la sala dorada llamada "Musikverein".
Este concierto tiene sus orígenes en 1940.
Hoy en día es prácticamente imposible lograr
una entrada para asistir al mismo, ya que se
venden con un año de antelación desde el día
siguiente a su celebración.
Pero al margen
de la arquitectura y el arte, el turista
debe saborear también el alma vienesa en uno
de los tradicionales cafés, donde los
vieneses conversan, filosofan, leen el
periódico o simplemente toman un café
olvidándose por completo del tiempo. Los
cafés de Viena constituyen un modo de vida,
según han escrito numerosos autores.
Lugares
de visita obligada
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Catedral gótica de
San Esteban
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Obras modernistas
como la Hundertmasserhaus y KunstHaus
Wien
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El Ayuntamiento
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La Ópera del Estado
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El Parlamento
-
El Museo de Historia
Natural
-
Los clásicos cafés
vieneses
Dónde
comer y beber
La gastronomía
austriaca es rica y contundente y mezcla
todo tipo de especialidades centroeuropeas
de los diversos territorios del imperio
austro-húngaro. Los platos más típicos son
el wiener schnitzel, un filete empanado de
forma especial, y el tafelspitz, carne de
buey guisada y condimentada. También se come
pescado de río, pero no es tan popular como
la carne. Es recomendable visitar un
Guringen, típica taberna situada a las
afueras de la ciudad donde se sirve el vino
de la última cosecha.
-
Augustiner Keller (Augustinerstrasse,
1)
-
Ofenloch (Kurrentgasse,
8)
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Do&Co (Stephansplatz)
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Gaudí Tapas Bar (Albertinapassage,
8): Situado en el centro de Viena, entre
la ópera y la dulcería Aida.
Especializada en vinos y tapas. Diseño
catalán.
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Bodega Manchega: (Nordbergstrasse,
12): El primer bar-restaurante español
de Austria, fundado en 1981.
Otros lugares de interés
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Donauinsel (Isla del
Danubio): A pocos minutos del centro en
metro. Es una isla artificial de 42
kilómetros de largo, ideal para dar un
paseo en bicicleta o para nadar.
(Estación de Metro U1 Donauinsel)
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Leopoldsberg: La
mejor panorámica sobre la ciudad y el
Danubio (autobús 38 A)
-
Steinhof: El
manicomio más famoso de Viena. En sus
jardines, parte de los bosques vieneses,
se encuentra la iglesia del arquitecto
Otto Wagner.