Dicen que
Venecia es el destino preferido por los
amantes y los novios en luna de miel, pero
no es el único rincón romántico del Véneto.
A no muchos kilómetros de la ciudad de los
canales se encuentra Verona, la ciudad de
Romeo y Julieta, el lugar que Shakespeare
eligió para situar la más universal de las
historias de amor, sobre un drama real
ocurrido en 1302. Un recodo del río Adige
tiene el honor de alojar a la ciudad de los
enamorados más tozudos de la literatura
universal.
Por encima de
los tópicos literarios, esta encantadora
ciudad medieval es, incluso hoy, un
magnífico escenario para historias de este
tipo, con sus imponentes ruinas romanas, sus
leyendas medievales, sus recuerdos góticos y
sus grandes palacios del siglo XVII. La
célebre pareja de amantes se ha convertido
en el mayor atractivo de la ciudad, pero en
realidad poco queda de aquello, si es que
alguna vez hubo algo de verdad, aparte de la
supuesta casa de Julieta y su romántica
tumba, en el otro extremo del casco antiguo.
Sea leyenda o
historia, el trágico romance nos sirve como
reclamo para asomarnos a una ciudad llena de
encantos. Su centro histórico une dos
grandes plazas. Por una lado, la enorme
Piazza Bra, presidida por la Arena di
Verona, la joya de la ciudad, uno de los
mayores y mejor conservados anfiteatros
romanos, construido en el siglo I y que hoy
es el escenario de monumentales montajes
operísticos. Desde la Piazza Brá, la
elegante Vía Mazzini nos lleva, a través de
bellas casas de mercaderes del XIV, hasta la
Piazza delle Erbe, donde en otros tiempos se
encontraba el foro romano.
Verona es una
ciudad ante todo medieval y no faltan
palacios, ni iglesias, ni por supuesto la
catedral: un romántico Duomo no muy lejos de
la plaza dei Signori. Tampoco faltan los
románticos jardines: cruzando el Adigio por
el Ponte Nuovo, se puede pasear por los
jardines Giusti, escalonados en torno a una
villa del XVI, que sirvieron de inspiración
al alemán Goethe.
Pero, ¿donde
están Romeo y Julieta? Los espíritus más
románticos deberán salir del centro para
acercarse a la Tumba de Julieta, en un lugar
muy bonito, aunque no muy auténtico, como
tampoco lo es la Casa de Julieta, en Via
Capella. Lo que sí resulta inspirador de la
mansión de los Capuletti es su balcón, que
nos reconcilia con la historia, el amor, la
tragedia y la evocación literaria que nos
han traído hasta aquí.
ALOJAMIENTO:
Villa del Quar a 7 km. de la ciudad es una
villa del siglo XVI convertida en hotel y
rodeada de jardines y viñedos. En Torcolo:
agradables habitaciones en una calle
tranquila del centro.
RESTAURANTES: No deje de probar la peperate
(guiso de carne con salsa picante y queso),
los paparele (tagliatelle) y los bigoli
(espagueti con sardinas ). Algunas buenas
direcciones son: Dodici Apostoli (Corticella
San Marco 3) o la Ostería All'Oste Scuro (Vicolo
San Silvestro 10).
COMO
LLEGAR: Lo mejor es volar a Venecia con
Alitalia y desde allí alquilar un coche o
viajar en tren o autobús hasta Verona.