A esta ciudad
todos la conocemos ya sea por fotografías,
por el cine, por frases sueltas que la
nombran como la ciudad más romántica del
mundo. París es tan intensa como sutil, tan
veloz en la vida cotidiana como reposada en
las tardes de bohemia, tan moderna como
antigua, tan culta como popular; es tan
francesa, que no se concibe a Francia sin
ella.
Los lugares más románticos están marcados
por el río Sena, que cruza Paris y en cuyos
márgenes se fundó la ciudad hace más de 20
siglos.
Un paseo en
barco ofrece una vista absolutamente mágica.
Desde sus aguas ancestrales, es posible
vivir con intensidad esa sensación onírica
de estar atrapado en el pasado, en una
especie de tarjeta postal viva que golpea
con los olores, los sonidos y los colores
que se perciben.
Hay tres compañías que ofrecen excursiones
en barco por el río de día durante casi todo
el año y de noche durante el verano, cuando
el clima invita a recorrer París de esta
romántica manera. El recorrido del río se
puede hacer también a pie, por sus orillas,
encontrando entonces un fuerte contraste
entre la quietud de sus aguas por un lado, y
la agitación vehicular de las vías rápidas
que corren paralelas.
La Orilla Derecha del Sena ha sido
tradicionalmente la zona burguesa de la
capital francesa. Es aquí donde se localizan
las boutiques más exclusivas, las joyerías
más renombradas, los teatros y cines de
mayor elegancia.
Los Campos Elíseos son la avenida más
importante y representativa de esta zona y
de la vida parisina en general son esa
especie de camino en el que se puede perder,
por un instante, la visión de la realidad y
sentirse un personaje épico. Aún si solo se
cruza como mero efecto de tránsito, esta
avenida hipnotiza con su encanto y
elegancia.
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De día, la
belleza de sus árboles, plantados a lo largo
del camino por órdenes de Catalina de
Médicis, ofrece una vista natural, serena y
atractiva para quienes gustan de esa extraña
conjugación entre la civilización y la
naturaleza. De noche, las luces que lo
iluminan convierten esta zona en un
espectáculo de luz cosmopolita y
absolutamente parisino.
Otro de los lugares definitivamente
románticos son los Jardines de Versalles,
Montmartre, la Torre Eiffel o las calles
adoquinadas de una ciudad sencillamente
encantadora.