Delhi se divide
en dos ciudades muy diferentes. Por un lado,
la vieja Delhi, que es un conjunto colorista
llena de mezquitas, monumentos y fortalezas.
Empezaremos el recorrido de esta parte de la
ciudad en la calle Chandhi Chhowk, la calle
de la plata que en la antigüedad fue la más
rica del mundo, rodeada por una muralla que
se construyó en el siglo XVII por el
emperador Shan Jahan. También podemos
admirar los Palacios del Fuerte Rojo que
también, en otros tiempos, tenía un arroyo
por donde discurría su agua perfumada para
emular el olor del paraíso.
Si lo que
buscamos son templos podremos ver el de
Qutad Minar, del siglo XIII, que es una
torre para llamar a la oración. O visitar la
mezquita Quwwat-ul--Islam o Poderío del
Islam que es la más antigua de la India. Y
si aun no estamos saciados nos acercaremos a
Jantar Mantar, un espectacular observatorio
con asombrosos instrumentos de mampostería
que fue construido por el rey Rajput, Jai
Singh. Y entre esta variedad de monumentos,
también, se pueden visitar unas ruinas de
3.000 de antigüedad que se ha descubierto
recientemente.
Como se puede
observar la variedad es asombrosa. Y después
de pasear por unas enormes extensiones de
prado muy verde se descubre la mezquita más
grande de la India, Jama Masjid, construida
en piedra roja y mármol.
Dejamos la vieja
Delhi para adentrarnos en la Delhi inglesa,
que comienza con la plaza de Connaught,
rodeada de grandes avenidas, que es el
centro de la ciudad, donde se encuentran los
bancos más importantes y los principales
comercios. Esta zona está salpicada de
extensos jardines y casas coloniales.
Podremos conocer el Parlamento o la actual
residencia del Presidente indio que en su
día fue habitada por virreyes ingleses.
También podremos
visitar el museo Gandhi donde conoceremos
todo acerca de la vida de este gran hombre.
Y tendremos la posibilidad ver el Museo
Nerhu, donde descubriremos a otro gran líder
de la India, Teen Murti Marg, artífice de su
independencia. Siguiendo el recorrido por
esta otra ciudad con aire europeo con
grandes avenidas trazadas a escuadra y
acotadas por árboles, entramos en Raj Pat
que se extiende en dirección al arco
conmemorativo de la Primera Guerra Mundial.
Palacios de ensueño
Pocas ciudades
como esta para ver monumentos, en Delhi se
amontonan palacios, mezquitas, tumbas y
templos de diferentes épocas y estilos
arquitectónicos, que hacen de la ciudad un
lugar donde nunca se cansaran los ojos de
posarse. Colores fuertes sorprenderán al
visitante que se perderán en un mar rojo
sorprendente.
En esta ciudad
se descubrirá realmente lo que significa una
aglomeración de gente, animales, coches,
bicicletas, rickshaw y un largo etcétera. Si
se ha llegado hasta aquí para comprar es el
sitio ideal, aquí se podrá encontrar
cualquier tipo de artesanía de todos los
rincones de la India, telas como sedas
bordadas en oro, lana, tapices, pashminas.
Metales y piedras preciosas como plata,
filigranas, alabastro y mármol. Madera de
sándalo, ébano o palo de rosa. Y las
innumerables especias y los perfumes.
Desde Delhi
también se pueden organizar innumerables
excursiones que satisfacerán absolutamente
el apetito ocioso de cualquiera, por ejemplo
se puede hacer alpinismo en el Himalaya o
rafting en los ríos de las regiones más
septentrionales del país que bajan a su
máxima capacidad de agua desde el pico más
grande del mundo, el Everest. Y también
esquiar en la estación de montaña de
Nainital o el Guimarg.
Y si queremos
espacios naturales, la reserva de Sariska
satisfacerá plenamente este deseo ya que
admiraremos enormes extensiones de bosques
exóticos y podremos conocer la fauna india
entre la que destaca el gran tigre de
Bengala.
El
Taj Mahal
Por último, no
es perdonable dejar atrás Delhi sin recorrer
sus alrededores donde se encuentra una de
las ocho maravillas del mundo, el Taj Mahal.
A unos 200 kilómetros de a capital se
encuentra esta joya de mármol blanco,
mausoleo que mandó construir el emperador
Shah Jahan por amor a su esposa Mumtaj Mahal.
También en los alrededores de Delhi se
encuentra la "ciudad rosa" o Jaipur que
junto con Delhi y Agro forman el "triangulo
de oro" de la India.
La India siempre
sorprendente se nos acercará más
paulatinamente si visitamos en primer lugar
Delhi donde se mezcla la cultura del viejo
continente y se nos ofrece una imagen de
India más suavizada. Esta primera visita nos
ayudará a no sufrir el enorme choque que
India provoca en sus visitantes
principiantes. País de infinidad humana,
donde la felicidad y la muerte siempre se
puede tocar con los dedos.