Noruega es uno
de los pocos países con la cualidad de
colmar el interés del viajero más exigente
con un itinerario general por su interior.
El recorrido por este país escandinavo
combinará la visita de, por lo menos, dos
valles occidentales, junto a la frontera
sueca, con la de los fiordos occidentales.
Por mar,
numerosas líneas de pasajeros unen Noruega
con ciudades como Amsterdam, Hamburgo, Kiel
y los puertos daneses. Si el puerto de
llegada es Kristiansand, es recomendable
que, tras la visita de la ciudad, remontemos
el valle de Setesdal como primera etapa del
viaje.
Si se llega a
Oslo, la gama de posibilidades es mucho más
extensa, ya que desde la capital existen
comunicaciones excelentes con todo el país.
Oslo es una ciudad muy activa y moderna, y
allí se encuentran los mejores museos de
Noruega, como la Galería Nacional de Arte,
el Museo Histórico, el Museo de Artes
Aplicadas, el de Viegeland. A pocos minutos
del centro urbano, se encuentran campings
como Bogstad y Ekeberg. Debemos tener en
cuenta que el nivel de vida de los noruegos
es de los más altos del mundo así que una
buena opción, principalmente para nuestros
bolsillos, será la de escoger estos lugares
como alojamiento durante la estancia.
Si la entrada en
el país se hace por Bergen o Stavanger, será
preferible visitar primero los fiordos,
después los valles del este y, finalmente,
los del oeste. Finamark, región
septentrional de Noruega, cuenta con una
costa muy abrupta, salpicada de pequeños
pueblos de pescadores y con un atractivo
singular: la contemplación del sol de
medianoche, que tiene lugar en Bodo, desde
el 1 de junio hasta el 12 de julio; en
Hammerfest, desde el 14 de mayo hasta el 31
de julio, y en las Svalvard, desde el 20 de
abril hasta el 24 de agosto. Numerosos
ferrys bordean toda la costa hasta el cabo
Norte.
Para la vuelta
es mejor utilizar la ruta que une Finlandia
con Suecia, aunque en julio es preferible lo
contrario: subir por Suecia o Finlandia y
descender con los ferrys del Express
noruego, ya que numerosos turistas acuden
para contemplar la noche polar.
Las
ciudades
No se tarda más
de quince o veinte minutos en ir desde el
centro de la ciudad hasta el corazón de un
bosque o hasta una idílica isla del fiordo,
esas son algunas de las maravillas que
ofrece Oslo. Además, los barcos vikingos, el
parque Vigeland y la pista de saltos de
esquí Holmenkollen son las atracciones más
destacadas. En Bergen, no podremos pasar por
alto el mercado de pescado Bryggen,
construido por miembros de la antigua liga
hanseánica. El funicular de Floybanen, con
sus espectaculares vistas, es
imprescindible, al igual que Troldhaugen.
Tromso, la
capital de Noruega septentrional, está en el
norte y es conocida por su activa vida al
aire libre y su diversidad cultural. También
aquí se puede ver el sol de media noche y la
aurora boreal, y experimentar la inigualable
hospitalidad de la gente del norte de
Noruega.
Trondheim, la
tercera ciudad de Noruega, es especialmente
conocida como centro de la investigación y
de la cultura. La catedral de Nidaros, los
museos, las callejuelas y los pasadizos
estrechos, los viejos muelles del río
Nidelven y la isla de Munkholmen son lugares
que bien merecen una visita.
La principal
ciudad del sur de Noruega es Kristiansand,
con sus encantadoras y antiguas casas de
tablas de chilla que hacen pensar en unos
langostinos frescos junto al embarcadero y
en la animada vida durante el verano. La
antigua ciudad conservera de Stavanger,
capital del petróleo, es famosa por la
llamada "Roca del Púlpito", por el Lysejford,
y por su emocionante y variada vida nocturna
de la que tanto presume.
Si se visita
Noruega en coche, deberemos tener en cuenta
los numerosos transbordos que exige la
complicada costa del país. En un solo día es
difícil superar los 200 km. por la costa.
Las carreteras suelen estar bien asfaltadas,
pero son excesivamente estrechas y con
continuas curvas. Hay más de 1.300 campings
en el país, todos ellos perfectamente
equipados.
Para los amantes
del ferrocarril, existen servicios diarios
desde Lieja (Bélgica) y Chiasso (Italia),
vía Copenhague, hasta Oslo. Las líneas
aéreas SAS comunican el país con toda
Europa.
Historia
En el siglo IX, varias comunidades pequeñas
fueron organizándose, gradualmente, en
mayores unidades político-administrativas.
En el año 900, el rey Harald Harfage, el de
la "hermosa cabellera", unificó el reino
convirtiéndose en su primer soberano. Desde
el año 800 al 1050, los vikingos noruegos se
establecieron en Inglaterra, Francia,
Irlanda e Islandia.
Más tarde,
Noruega y Dinamarca formaron un reino de
1380 a 1814, año en que Noruega, a
consecuencia de las guerras napoleónicas, se
unió a Suecia, adoptando una moderna
constitución en el proceso histórico. En
1905, Noruega se separó de Suecia
pacíficamente y, desde entonces, ha sido una
nación independiente.
Noruega en invierno
La práctica del
esquí alpino está muy generalizada en
Noruega, llegando incluso a las montañas del
norte del país, en Narvik y Tromso. El
noruego entiende el invierno y el esquí de
una forma diferente, ya sea por la baja
densidad de la población o por los
innumerables lugares donde se puede
practicar este deporte, nunca encontrará una
masificación de público en estas pistas. El
aficionado que se acerque a comprobarlo
podrá disfrutar con mucha libertad y
naturalidad de su jornada en la montaña.
Otra
característica del invierno en estas
latitudes es la gran cantidad de actividades
disponibles, como el esquí de fondo y de
excursión, el esquí telemark, snowboard,
bobsleigh, trineo, patinaje..., y, en el
norte, motonieve, trineos de perros o renos.
Pero no sólo hay diversión para los
deportistas, ya que los espléndidos paisajes
merecen ya el viaje.
Las Islas
Lofoten, bajo la nieve, constituyen un
espectáculo inolvidable, al igual que el
Festival de los Sami, de los lapones de
Kautokeino. Una de las mejores fórmulas para
viajar en invierno es recorrer la costa a
bordo de uno de los navíos del Expreso
Costero, donde se encuentran menos turistas
y más noruegos.
Cuando las Islas
Lofoten se encuentran en plena temporada de
pesca del bacalao y el mar se cubre de
barcos pesqueros, es cuando encontramos,
realmente, la Noruega auténtica.
La
capital de los fiordos
Bergen, la capital de los fiordos noruegos,
tiene casi mil años de antigüedad y está
rodeada por siete montañas y el mar. Al
entrar en la ciudad, por Vagen, llegamos al
viejo barrio comercial de Bryggen y su
muelle, la pura esencia de Bergen y sus
tradiciones marineras y mercantiles. Sus
casas de madera estaban construidas sobre la
tierra, pero pensadas para estar lo más
cerca posible del mar, estrechas y largas,
en calles angostas. Recorrer las calles de
Bregen es un placer para el viajero. Por
todas partes se ven antiguas casas de
madera.
Guía
práctica
En avión, en tren, en barco o por carretera,
el viaje a Noruega es, en sí mismo, una
parte importante de la visita. Debido a la
intensidad del tráfico, especialmente en los
meses de julio y agosto, es necesario hacer
la reserva con mucha antelación.
El pescado es,
sin duda, la especialidad gastronómica de
Noruega. Algunas especies, como el salmón y
la trucha de mar, son conocidas en otros
países pero la mayor parte, igual de
exquisitas pero mucho más baratas, son
exclusivamente noruegas. El salmón ahumado y
la caballa ahumada son dos de las
especialidades deliciosas de este país, eso
sí, más cara la primera que la segunda.
En cuando a la
carne, la cocina noruega no se distingue en
exceso de la cocina de otros países
europeos: boulettes de carne picada, ragouts
de buey, etc.
Las bebidas con
alcohol son de venta limitada y en las
grandes ciudades sólo se sirven a partir de
las tres de la tarde, excepto sábados y
domingos. Es famosa su cerveza.
Los noruegos
tienen un desayuno muy abundante, excesivo
incluso para los visitantes que llegan de
Inglaterra o Alemania. Los restaurantes
suelen ser del tipo de las cafeterías
españolas y las propinas son corrientes.
La calidad del
hospedaje de montaña es excelente. En
Noruega, los hoteles han sabido combinar
simplicidad, comodidad y encanto. Muchos
hoteles cuentan con piscina, gimnasio y
sauna. Si opta por la media pensión o la
pensión completa tendrá la posibilidad de
encargar una cesta de picnic para no tener
que regresar a almorzar. A menudo tendrá a
disposición té y café, gratuitamente,
durante todo el día. También hay opciones
para alquilar un chalé. Esta fórmula tan
placentera se presta, particularmente, para
los enamorados de la naturaleza.