Cuatro mil años
de judaísmo, más de un siglo de sionismo, el
'crisol de la diáspora' y cerca de cinco
décadas de estado moderno han creado una
cultura con identidad propia pero que deja
espacio para la singularidad de las setenta
comunidades bien diferentes. Israel es pues
la combinación de la tradición y la
innovación.
Ciudad mágica
por excelencia, madre de las tres grandes
religiones monoteístas, Jerusalén parece
destinada a ser un escenario de guerras y
luchas pero también a permanecer inmune a
todas ellas. La sola mención de su nombre
evoca la leyenda, la historia, la pasión y
el drama. Con razón ha sido llamada la
eterna, la de los mil nombres, la
innombrable. Israel, situado en la costa
suroriental del Mediterráneo, entró en la
historia hace unos 3.500 años cuando el
pueblo judío abandonó su forma de vida
nómada, se estableció en la Tierra de Israel
y se convirtió en una nación.
El pasado año
2000, Israel se abrió ante más de cuatro
millones de peregrinos procedentes de todo
el mundo que se desplazaron a Tierra Santa
para celebrar la llegada del nuevo milenio a
través de un viaje espiritual. Así, millones
de cristianos llegaron a Israel para
experimentar 'en directo' los lugares
bíblicos de Jerusalén, Belén, Nazaret y
Cafarnaum.
Israel es un
país maravilloso en el que merece la pena
perderse unos días. Las visitas a Jerusalén,
Belén y Nazaret son obligatorias tanto para
los religiosos como para aquellos que desean
saborear el misterio de la cuna de las
religiones.
Jerusalén
La capital de
Israel es una de las ciudades más antiguas
del mundo y está situada en el corazón de
las montañas judías. Jerusalén es una
combinación de belleza natural, rodeada de
bellas colinas y bosques y de la variedad de
estilos que sabe combinar dejando rastro de
muchas culturas y periodos. Una muralla con
ocho puertas cerca la vieja ciudad de
Jerusalén, dividida en cuatro barrios: el
judío, el armenio, el musulmán y el
cristiano.
El turista que
viaja a la capital de Israel debe acudir al
Valle de los Reyes, atravesado por avenidas
que unen Getsemaní, la ciudad de David, la
Colina del Consejo del Mal y otros lugares
importantes en la vida de Jesús. El ojo
central podría ser el Gólgota donde expresan
su pena los cristianos y otros ojos como el
Muro de las Lamentaciones, el hogar
lagrimoso de los judíos.
En la Ciudad
Vieja, es recomendable conocer las mejoras
que se han llevado a cabo en tesoros como la
Iglesia del Santo Sepulcro y el Cenáculo de
la Última Cena. Otros lugares de interés son
el Portal de los Leones, el Area del Muro
Occidental del Monte del Templo -en
expansión-, además de numerosos lugares
históricos que abarrotan la ciudad.
La ciudad se ha
convertido en una gran capital comercial.
Cuenta con numerosos restaurantes y pubs que
permiten conocer más de cerca el país,
además de una variada oferta cultural.
Nazaret
Nazaret preserva
la especial atmósfera de la infancia de
Jesús en Galilea a pesar de las renovaciones
que ha sufrido la Ciudad Vieja para
adaptarse al nuevo milenio. Esta ciudad
destaca por sus callejuelas que se
entrelazan con las sinuosas rutas de
peregrinación y el restaurado mercado. La
Ciudad Vieja es un maravilloso ejemplo de
ciudad Mediterránea y la mayor parte de sus
casas están construidas con la conocida
piedra de Galilea.
Uno de sus
principales atractivos turísticos es la
iglesia de Mensa Christi, construida en 1861
alrededor de una piedra, que fue
identificada por peregrinos del siglo como
la mesa que Jesús tendió para sus discípulos
después de la resurrección. Además de esta
Iglesia, destaca también la basílica de la
Anunciación, que según se dice, fue el hogar
de María y José. En esta ciudad es
recomendable además visitar el convento de
las hermanas de Nazaret, la iglesia
anglicana y el convento carmelita, entre
otros.
Tel-Aviv
Tel-Aviv es la
ciudad más grande del país y el mayor centro
comercial. Bañada por el Mediterráneo, es un
centro de negocios que cuenta con edificios
de grandes dimensiones y exclusivos hoteles
junto a la playa. La ciudad sabe combinar a
la perfección las zonas de ocio, los
mercados exóticos, unos espectaculares
restaurantes y una activa vida nocturna con
una variedad de museos, galerías y teatros.
El Museo de Arte
de Tel-Aviv constituye uno de sus
principales atractivos. Cuenta con obras de
arte europeo de entre los siglos XVI y XIX,
de arte impresionista y post-impresionista,
arte israelí y arte contemporáneo. Asimismo,
la ciudad ofrece al visitante numerosos y
enormes parques con un toque exótico, entre
otros lugares de interés.
En definitiva,
viajar a Israel es algo único y exclusivo.
Para los orientales significa poca cosa pero
para Occidente es la clave de buena parte
del acontecer humano, del contraste, del
misterio y de una luz que no resulta posible
encontrar en ningún otro lugar.