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FILIPINAS

Filipinas es un archipiélago afortunado por su gran riqueza en recursos naturales, por su interesante historia y por su cultura singular. Sus atractivos son muchos y diversos, cada isla ofrece algo distinto y especial al turista más exigente. Playas de arena blanca, verdes selvas, majestuosas montañas, antiguos edificios, modernas ciudades, rústicos paisajes. La lista es interminable.

 

Filipinas es un país conocido por sus playas y su mar repleto de vida acuática. Las aguas de Filipinas atraen a un número cada vez mayor de buceadores deseosos de descubrir los tesoros submarinos del país. La mayoría de los complejos turísticos disponen de moderno equipo de buceo, así como de instructores y guías. Existen facilidades para el esquí acuático, wind surfing, vela, viajes de isla en isla y otros deportes acuáticos. Para los que prefieren no mojarse los pies, hay barcas con el fondo transparente a través del cual se puede descubrir el mágico mundo de los corales.

Pero Filipinas no es sólo para los amantes de la playa y el mar; existe un gran abanico de atracciones. Para los amantes de la naturaleza existen posibilidades de practicar el montañismo, observar pájaros, explorar cuevas e incluso de safaris fotográficos. Los amantes de la historia y la cultura pueden aprender más visitando museos, edificios históricos e iglesias esparcidas por todo el país. Y para saborear la vida rural, nada mejor que un recorrido por las granjas en las provincias.

Los nativos de Filipinas

Los filipinos son, básicamente, de raza malaya, con gotas de sangre china, americana, española y árabe. Filipinas tiene una población de 60 millones y es realmente difícil distinguir la división entre las razas. De una larga historia del dominio colonial del Occidente, mezclado con visitas de mercaderes, ha surgido una mezcla irrepetible de Oriente y Occidente tanto en su aspecto como en su cultura.

El carácter filipino tiene un poco de todas las culturas. El bayanihan, espíritu de fraternidad y camaradería, el rasgo más conocido de los filipinos, proviene, como se suele decir, de los antepasados malayos. Los estrechos vínculos familiares los han heredado de los chinos. La religiosidad proviene de los españoles quienes introdujeron la religión católica en el siglo XVI. La hospitalidad es un denominador común del carácter filipino y es lo que les distingue. Los filipinos son, con toda probabilidad, la única nación oriental que habla inglés con fluidez. El pilipino es el idioma oficial del país; el inglés está considerado como el idioma extraoficial.

Los filipinos se dividen geográfica y culturalmente en dos regiones y cada grupo regional se distingue por sus rasgos y dialectos. Los duros ilocanos del Norte, los laboriosos tagalos del centro de Luzón, los alegres visayas de las islas centrales, y los vivaces musulmanes de las tribus de Mindanao. Las comunidades tribales están esparcidas a lo largo del archipiélago. En Filipinas se hablan ciento once dialectos debido a las divisiones de estos grupos regionales y culturales.

Un ochenta por ciento de la población es de religión católica; éste es el duradero legado de España. Un quince por ciento, la mayoría de los que viven en Mindanao, son musulmanes. El resto de la población practica religiones de origen cristiano o budista.

Metro Manila

Metro Manila, que en sus principios era un pequeño asentamiento tribal a la entrada de un puerto natural, se ha convertido en una metrópoli y en un importante centro de negocios, comercio y educación. Se compone de trece municipios que cubren una superficie de 630 Km. cuadrados. Manila es, además de la capital, la entrada principal hacia Filipinas.

Metro Manila es una increíble mezcla de lo nuevo y lo viejo; de las tradiciones centenarias y de los atractivos de la vida actual; de edificios antiguos y flamantes rascacielos; de pintorescos puestos callejeros y modernos centros comerciales; de majestuosos museos, discotecas y bares. Los colonizadores españoles trasladaron la capital de Cebú a Manila en 1571. El mismo año comenzó la construcción de Intramuros, la ciudad amurallada, como sede eclesiástica y oficial. Los ecos de la historia reverberan todavía en Intramuros y un recorrido por esta zona permitirá a cualquier turista comprender mejor esta ciudad.

Entre los puntos de más interés en Intramuros figuran el Fuerte Santiago, cuartel central de las tropas españolas y prisión para miles de filipinos, incluyendo al héroe nacional, el doctor José Rizal. La Catedral de Manila y la iglesia de San Agustín, las dos iglesias más antiguas de Filipinas, ofrecen colecciones de objetos religiosos y Casa Manila, una mansión del siglo XIX reconstruida, objetos de decoración y muebles del siglo XVI al XIX.

Fuera de Intramuros está el Parque Rizal, el lugar de descanso de los filipinos, una extensa zona verde, con fuentes, un auditorium al aire libre, un jardín japonés y un jardín chino, zonas de juego para los niños y una pista de patinaje. Los restos de José Rizal yacen en el monumento que lleva su nombre.

El Centro Cultural de Filipinas es el centro artístico del país. Es el escenario principal de los ballets, conciertos, obras de teatro y otros espectáculos. Dentro del mismo complejo se encuentra el Coconut Palace, que es el vivo testimonio del genio arquitectónico filipino. Casi toda la estructura se ha realizado en materiales procedentes del cocotero mezclado con otros materiales nativos.

Tan sólo a diez minutos del Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino hay un parque de veintitrés acres, donde se pueden contemplar las distintas variedades de la cultura y atractivos del país; en Nayong Pilipino se pueden ver réplicas del volcán Mayón de Bricol, de las terrazas de arroz de Banaue, de las colinas de Chocolate de Bohol y de la cruz de Magallanes de Cebú. Las típicas casas de seis de las trece regiones del país se pueden apreciar en las maquetas de pueblos en miniatura.

Makati, el centro de negocios de Metro Manila, se distingue por sus edificios altos, extensos centros comerciales, calles llenas de restaurantes para gourmets, lugares para el ocio y clubes deportivos exclusivos. El museo Ayala en Makati ofrece una exposición de dioramas que representan distintos períodos de la historia de Filipinas, invitando al visitante a recorrer varios siglos de la civilización filipina.

Palawan

Palawan, llamada la última frontera del país, es un miniarchipiélago de islas vírgenes, conserva raras especies de flora y fauna. Está situada entre la isla de Mindoro y el Norte de Borneo. Puerto Princesa, la capital, es la ciudad más importante de esta provincia. También es un punto de partida para viajar a otras islas.

El Parque Nacional de San Pablo está formado por un río subterráneo de ocho kilómetros de largo. Las cuevas jalonadas con formaciones de estalactitas y estalagmitas serán una atracción para los turistas. Animales en estado salvaje abundan en la isla de Calauit, al norte de Palawan. Declarada una reserva en 1976, Caluit guarda una mezcla de animales exóticos africanos y animales propios de Filipinas.

A las Cuevas de Tabon, en el sur de Palawan, se las conoce como la "cuna de civilización" de Filipinas. Situadas en las montañas de Lipount Point, el complejo de veintinueve cuevas es un tesoro de objetos arqueológicos y de huesos fosilizados del hombre de Tabon.

Palawan está lleno de lugares para bucear, cada uno de los cuales ofrece una única muestra de vida marina. Los arrecifes de Tubbataha son los mejores en el área.

La gastronomía filipina

La comida en Filipinas puede ser suculenta, exótica, fuerte, picante, dulce, agria, vistosa, pero siempre es una fiesta. Ya sea en un abigarrado tenderete de la calle o en un lujoso restaurante, la comida en Filipinas es una aventura garantizada. La gran variedad de la cocina, sea nativa, asiática o continental, se ve representada en la gran variedad de restaurantes y puestos de comida callejeros que hay en toda la ciudad.

La cocina filipina refleja su cultura, tanto en la variedad de los ingredientes como en la manera de prepararlos. El alimento básico es el arroz, aunque es habitual la influencia de las recetas extranjeras en la preparación de la comida. Por ejemplo, la leche de coco aún se usa como ingrediente, lo cual es un legado gastronómico de los antepasados malayos de los filipinos. Los platos populares como lumpia (rollitos rellenos) o pancit (fideos) son de origen chino. Incluso el lechón (cerdo asado), que se considera el plato más famoso del país, tiene sus orígenes en China. La contribución española a la cocina filipina incluye platos como el adobo, mechado, menudo y pochero.

Filipinas, país marítimo por excelencia, se enorgullece de la abundancia de marisco. De hecho, muchos, si no todos los restaurantes, ofrecen marisco preparado de una u otra manera, aunque la más popular es a la parrilla (inihaw). Entre los platos de marisco se encuentran: camarones, langosta de roca, cangrejos, ostras y calamares. Un tipo de crustáceo delicioso que parece un cruce entre el cangrejo y la cigala, la curacha, es una atracción en sí misma de los restaurantes de Zamboanga, mientras que Davao se ha hecho famoso por el inihaw napanga, la cabeza abierta de atún asada a la parrilla. Para cerrar una suntuosa comida hay una gran variedad de postres que van desde la fruta fresca hasta las pastas deliciosas. El mango dulce es casi siempre el primero en la isla de postres.

De compras

Incluso al comprador más exigente le encantará hacer sus compras en Filipinas. Vaya donde vaya, el viajero siempre encontrará artículos de calidad a buen precio en todo su territorio.

Los productos filipinos incluyen artículos hechos a mano, como estatuas talladas e iconos religiosos, artículos para el hogar tales como lámparas tipo Tiffany realizadas en capiz, joyas de oro, plata, bronce, perlas, cestas, jarras y jarrones. También hay otros productos como ropa de diseño moderno y prendas de punto, así como ropajes tradicionales como barong tagalog, el traje nacional confeccionado con fibra de plátano (jusi) y piña (pina).

Los muebles filipinos, famosos en todo el mundo, son de bambú, mimbre o madera tallada, pudiéndose comprar por piezas sueltas o en conjuntos. Otros artículos son los productos de piel de serpiente y cocodrilo, las antigüedades y los productos elaborados con conchas.

 
 
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