En la mayoría de
los países, la capital refleja la historia,
la cultura y personalidad de la nación. En
ningún otro lugar puede esto afirmarse con
más certeza que en el caso de Edimburgo.
Desde la primera vista del castillo, con sus
espectaculares historias de sitios, guerras
y actos tenebrosos, hasta los últimos rayos
de sol sobre los restaurantes y bares del
bohemio puerto de Leith, Edimburgo
representa la esencia de Escocia, su
historia y su calidad de nación moderna. Es
también la sede del nuevo Parlamento
Escocés, que se reunió por última vez en
Edimburgo en 1707.
El rocoso
peñasco de basalto en el centro de Edimburgo
ha estado fortificado durante más de 2.000
años. El Castillo de Edimburgo, abierto todo
el año, es la sede de las Joyas de la Corona
Escocesa, las joyas de la corona más
antiguas de toda Europa. Se guardaron en el
castillo después de la última asamblea del
Parlamento y allí permanecieron olvidadas
durante 111 años. Su fascinante historia y
la de los reyes y reinas de Escocia se
cuenta en la exposición "Honours of Scotland".
Aquí los visitantes pueden contemplar
también otro símbolo nacional igualmente
poderoso, la Stone of Destiny (Piedra del
Destino), sobre la cual se coronaba a los
monarcas escoceses.
Desde el
castillo, la Royal Mile baja majestuosamente
a través del medieval Old Town (casco
antiguo), laberinto de pasadizos, callejones
y edificios históricos. Muchos de ellos
albergan atracciones como el Gladstone's
Land, con su visión de la vida local del
siglo XVII o el nuevo Edinburgh Festival
Centre (Centro del Festival de Edimburgo),
cercano al castillo. Es edificio histórico
se conoce con el nombre de The Hub, y es un
nuevo punto central en la vida cultural de
la ciudad. Al final de la Royal Mile se alza
el Palacio de Holyroodhouse, la residencia
oficial de la Reina en Escocia.
Al norte del
castillo, las tiendas y grandes almacenes de
Princess Street marcan los límites del
comienzo del New Town (casco nuevo)
georgiano, una zona de bellos edificios y
anchas avenidas, con atracciones como el
Royal Botanic Garden, y la recientemente
abierta Galería Dean, un soberbio edificio
victoriano que alberga arte moderno y
contemporáneo, incluyendo una fabulosa
colección del escultor Eduardo Paolozzi. Fue
en esta zona de la ciudad donde Robert Louis
Stevenson, autor de clásicos como "La isla
del tesoro", pasó su infancia.
Por toda la
ciudad hay atracciones que reflejan la
categoría de capital europea de Edimburgo.
En el centro de la ciudad la National
Gallery of Scotland es una de las mejores
galerías de arte de Europa, mientras que el
Museum of Scotland relata la historia
completa del país mediante la exposición de
artefactos raros y hermosos, muchos de los
cuales nunca se habían visto en una
exposición abierta al público. En los
barrios periféricos hay sorprendentes
tesoros como el Castillo de Craigmillar del
siglo XV y el Royal Observatory Visitor
Centre.
Los
Lothians
Con las aguas
marinas del Estuario del Forth al norte y
las Pentland Hills hacia el sur, Edimburgo
se desparrama tanto por el este como por el
oeste hasta los Lothians, una región con
numerosas ciudades interesantes, una hermosa
costa y un atractivo paisaje.
Hay lugares
históricos como Linlithgow, el lugar de
nacimiento de María, Reina de los Escoceses,
y Haddington, con su hermosa silueta
georgiana, además de centros de veraneo
tradicionales, como Dunbar y North Berwick,
con su nuevo centro de aves marinas. El
patrimonio industrial podrá descubrirse en
el recientemente rehabilitado Scottish
Mining Centre en Newtongrange, donde la
última tecnología narra la historia del
carbón.
Los Lothians
cuentan con una gran elección de magníficas
casas históricas, castillos e iglesias. En
East Lothian, el Castillo de Tantallon, el
Castillo de Dirleton del siglo XIII y la
Lennoxlove House se encuentran a pocos
kilómetros unos de otros. En Midlothian la
Rosslyn Chapel, del siglo XV, alberga las
mejores tallas en piedra de Escocia,
mientras que West Lothian cuenta con la
magnífica Hopetoun House, del siglo XVIII,
con sus bellos mobiliarios y techos de yeso.
La larga lista
de atracciones de los Lothians también
incluye el Museo de la Aviación, la casa de
John Muir (lugar de nacimiento del fundador
del movimiento conservacionista de los
Estados Unidos), y la destilería Glenkinchie,
todo lo cual se añade a la amplia elección
de lugares para visitar.