Islas
Canarias
Al suroeste de España y al Noroeste del
Africa, frente a las costas de Marruecos.
Por su posición estratégica en el océano
Atlántico es lugar de paso casi obligado
para la navegación entre Europa, Africa y
América.
En el
archipiélago de 7 islas (Gran Canaria,
Fuerteventura, Lanzarote, Tenerife, La
Palma, Gomera e Hierro) y unos cuantos
islotes (Alegranza, Graciosa, Montaña Clara,
Roque del Este, Roque del Oeste y Lobos,
cada una es diametralmente diversa a las
otras. Sus paisajes evocan rincones de todas
las regiones del planeta.
Las Islas
Afortunadas, los Campos Eliseos, el Jardín
de las Hespérides, la Atlántida, así fueron
las primeras denominaciones que se consiguen
en los escritos griegos y romanos sobre las
Islas Canarias. Se trataba de un
archipiélago de origen volcánico habitado
por los guanches, raza muy alta, de piel
clara, que vivían en los acantilados, en
grutas o en pequeños poblados con casas de
planta circular.
Tahití
Estos pedacitos
de roca están divididos en cinco grupos:
Islas Society (que incluye Tahití), las
Tuamotus, las Marquesas, las Australes y las
Gambiers.
Además de ser la
isla más grande y conocida de la región,
Tahití es también la más interesante
históricamente hablando, pero las imagen de
pintorescas postales de playas paradisíacas
se pueden encontrar en otras muchos lugares
de la Polinesia Francesa.
Siguiendo la
ruta de los tesoros naturales, es
imprescindible visitar una isla mundialmente
famosa por su espectacular belleza: Bora
Bora. Volcanes cubiertos de frondoso verdor
y enormes lagos sirven de escenario a una
aventura en un vehículo 4 por 4. Si prefiere
el senderismo, puede escalar las
impresionantes montañas de Hue, Otemanu o
Pahia, todas ellas a más de 2.000 pies de
altura.
Islas
Caimán
Aunque las islas
han sido durante mucho tiempo refugio de
banqueros y exploradores marinos, también es
uno de los destinos caribeños preferidos por
los turistas.
Las Islas Caimán
tienen excelentes playas. La más conocida y
visitada es Seven Mile Beach, en Gran
Caimán, un largo trecho de costa blanca y
celeste a lo largo de West Bay.
Hay otras menos
concurridas en la costa noroeste de Gran
Caimán. La temperatura cálida durante todo
el año, el agua cristalina, los arrecifes de
corales y la ausencia de corrientes
convierten a estas islas en el mejor lugar
del Caribe para bucear.
En West Bay y la
boca de North Sound están la mayoría de
estos paisajes submarinos donde se pueden
contemplar las esponjas anaranjadas. Para
los amantes de aventuras, un viaje submarino
a bordo del Atlantis Deep Explorer los
llevará a una profundidad de mil pies (330
m.), el escenario marino allí abajo es tan
fantasmal y emocionante como un sueño
irreal.
Hawai
Influencias del
oeste americano fundidas con vestigios
culturales asiáticos y polinesios y un
océano tan feroz como inofensivo convierten
a este lugar en un paraíso para surferos,
sobre todo en Navidad.
La temporada más
agitada es durante los meses de diciembre y
marzo pero este hecho, en realidad, no
obedece a condiciones climáticas sino, más
bien, a la huida del invierno en el
hemisferio norte. El costo del viaje depende
del estilo de cada viajero, desde un modesto
camping por 25 dólares diarios hasta 500 por
un crucero de lujo. Un dato a tener en
cuenta es que de abril a diciembre la oferta
hotelera baja sus precios hasta un 30%.
Fuera del
perímetro de las ciudad de Oahu, la más
poblada y desarrollada de las islas
hawaianas, se hallan las playas de aguas
azuladas, rodeadas de montañas acanaladas y
valles de piñas. Y siguiendo con lugares
concurridos llegamos a Waikiki, una
extensión de Honolulu que tiene su propio
ritmo y atrae a solteros y noctámbulos que
recuperan la vitalidad tras de los estragos
de la noche. Por allí encontramos el Hotel
Royan Hawaiian, superviviente de los días de
Rodolfo Valentino.
En Maui, una
isla que abarca dos volcanes extintos, se
encuentran algunos de los mejores puntos de
surf del mundo. Hay docenas de playas pero
la más frecuentada por los surferos es
Slaughterhouse Beach, aunque Hookipa Beach
es donde se producen las corrintes más
potentes y el peligro obliga a los menos
expertos a mirar desde la orilla y aprender
nuevas destrezas antes de atreverse a
desafiar a gigantescas olas.
Bahamas
Los arrecifes de
coral rojo y corales redondos con forma de
cerebro, los bancos de peces de colores y
las grutas submarinas confieren un paisaje
casi surrealista al universo subacuático del
océano Atlántico.
Las islas
ofrecen un sinfín de actividades deportivas
en el agua como el windsurf, navegación a
vela, esquí acuático o la pesca submarina,
pero los que buscan entretenimiento en
tierra firme también tienen diversión.
La ornitología,
u observación de aves, encuentra su punto
más interesante en Paradise Island, donde
los frondosos paisajes enmarcan una
fotografía más típica de documental que de
viaje turístico.
Nassau, la
concurrida capital, celebra un interesante
festival en Navidad y Año Nuevo; se trata de
Junkanoo, conocido como el pilar de la
cultura bahamense.
Islas
Seychelles
Aparte de costas
flanqueadas por cocoteros y bosques
silvestres de exótica vegetación, también
hay una cálida agua transparente para
deleitar a los más exigentes submarinistas y
buceadores.
Los deportes
como el Windsurf y la pesca en barco son
ideales al principio y al final de la época
de viento, generalmente entre mayo y
octubre. Algunas playas son mejores durante
la estación de los monzones y otras en
verano, la estación ventosa. Los precios se
elevan considerablemente en diciembre,
enero, julio y agosto y coincide con una
mayor afluencia de turistas.
Las vacaciones
en Islas Seychelles no son un viaje barato
precisamente, pero es posible mantener el
presupuesto rondando los 100 dólares,
mariscos y equipo de submarinismo incluidos.
Otras atracciones interesantes están en la
isla de Mahé, en Victoria, una de las
capitales más pequeñas del mundo.
Allí se
encuentra el Museo de Historia Natural que
ofrece una ecléctica colección: expone
huesos de un extinto cocodrilo, cangrejos
gigantes, peces disecados, animales deformes
en un tarro de cristal e incluso los restos
de un barco del siglo XVI.
La parte más
recluida de la islita está en la costa
oeste, en Anse Soleil y Anse Petite, se
necesita un jeep para llegar allí pero
merece la pena el esfuerzo.