Capital de
Bélgica, situada junto al río Senne (hoy en
día soterrado), y comunicada por canales con
Charleroi y Amberes, y con el Mar del Norte
por el canal Willibroek, tiene una población
superior a 1.100.000 habitantes.
Iniciamos el
recorrido por los lugares más destacados de
la ciudad, el centro de esta lo constituye
la Grand Place, una plaza que fue en otra
época un mercado medieval y que hoy en día
se encuentra rodeada por las casas de los
gremios y por edificios de estilo
renacentista flamenco, siguiendo el estilo
del equilibrio y la armonía barrocas.
El edificio del
Ayuntamiento de estilo gótico también se
encuentra situado en esta plaza, en ella
ocurre algo muy curioso. Todos los veranos
de los años pares queda tapizada con lo que
se conoce como "Tapis de Fleurs", una
alfombra multicolor de begonias de 1.860
metros cuadrados.
Bruselas destaca
sin duda por su patrimonio artístico y
cultural. El turista puede visitar el
edificio de los Museos Reales de Bellas
Artes, donde se encuentran reunidos los
mejores tesoros artísticos de todo el país.
En el Museo de Arte Antiguo se puede
contemplar una importante colección de
pintura de maestros flamencos, con obras de
los grandes pintores holandeses de los
siglos XV al XIX, como Rembrandt, Frans
Halsm Jacob Jordaens y la pintura flamenca
de Van Eyck.
El Museo de Arte
Moderno expone la pintura y escritura de los
siglos XIX y XX, con obras de Courbet,
Gaughin, Delacroix y Dalí, y de los
surrealistas belgas, Magritte y Delvaux. El
símbolo que caracteriza a la ciudad lo
representa el conocido como Manneken Pis.
Una fuente de bronce con la forma de un niño
desnudo y que fue realizada en 1619 por
Jérome Duquesnoy. Esta figura ha sido robada
varias veces pero más tarde repuesta. En el
Museo de Grand Place se encuentran 345
trajes y uniformes con que visten a la
figura infantil. Existe, además, desde 1985
una réplica de la figura pero en versión
femenina que se conoce con el nombre de
Jeannette Pis, y que se encuentra situada
también muy cerca del ayuntamiento.
Otro símbolo muy
característico de la ciudad es el Palacio de
Justicia, construido entre 1866 y 1883 por
encargo del rey Leopoldo II. Este edificio,
realizado por el arquitecto Joseph Poelaert,
tiene una cúpula más grande que la de San
Pedro del Vaticano.
La ciudad
también se caracteriza por sus jardines. En
la zona norte, en el barrio de Laeken, se
encuentran los jardines botánicos y los
invernaderos del Chàteau Royal, llenos de
las plantas tropicales traídas del Congo. En
este lugar, además, se construyeron dos
edificios de estilo oriental, un Pabellón
Chino, que alberga una importante colección
de porcelana, y una Pagoda japonesa, ambos
traídos de la Exposición Universal de París
de 1900.
Con motivo de la
Exposición Universal celebrada en la ciudad
en el año 1958 se conserva el Atomium,
construido para dicha ocasión. Este
monumento representa una molécula de hierro
aumentada 160.000 millones de veces. La
estructura del monumento es de acero y el
exterior del mismo de aluminio. La altura es
de 110 metros y tiene nueve esferas cuya
longitud de diámetro es de 18.5 metros.
La Iglesia de
Santa Catalina, patrona de los pescadores,
fue construida en 1854. Rodeando a esta
iglesia se encuentra una plaza adoquinada y
los muelles que recuerdan la época en que
por la ciudad pasaba el río Senne. En estos
muelles, construidos entre 1878 y 1911 se
respira el espíritu de la época en que el
puerto formaba parte de la ciudad.
La gastronomía
belga siempre ha gozado de una importante
fama. La carne y el pescado suponen la base
de la cocina belga. Las patatas fritas, y el
chocolate son alimentos preferidos por los
belgas, así como sus conocidos gofres que se
han popularizado en todo el mundo. El plato
típico son los mosselen (mejillones) que se
cocinan con vino blanco y se sirven con una
buena ración de patatas. En la ciudad además
de la cocina de allí, sus calles están
llenas de restaurantes italianos, turcos,
americanos, españoles, irlandeses o griegos.
Cerca
de Bruselas
El que viaja
allí puede recorrer también otros lugares
muy cercanos como la ciudad de Brujas.
Capital del Flandes occidental, se
constituye como una de las ciudades
medievales mejor conservadas y tiene un
elevado interés turístico y cultural. En
ella se puede recorrer a pie sus calles
observando la Iglesia de Notre Dame,
realizada con ladrillos en el siglo XIII,
donde se conserva la obra en mármol de
Miguel Angel Buonarroti, "Madona con el
niño". También la plaza del mercado, (centro
de la ciudad) donde se encuentra una torre
de 88 metros de altura llamada Belfort y que
se encuentra junto a la lonja.
Una visita a
estas ciudades es, sin duda, para todo aquel
que las realiza, una oportunidad magnífica
para conocer lugares llenos de historia,
arte y encanto.