Ahora bien,
tales plantas pueden presentarse de
diferentes formas según el mal a tratar o
según le resulte más cómodo o más agradable
a cada persona.
Éstas son las principales formas de
preparación de las plantas:
-
INFUSIÓN.
Hervir las plantas unos minutos en una
cazuela puesta al fuego. Luego dejar
reposar y beber. Se recomienda para
hojas.
-
DECOCCIÓN.
Poner la planta en un recipiente fuera
del fuego y añadir agua hirviendo. Tapar
y dejar reposar) Se recomienda para
raíces y tallos.
-
TINTURAS.
Macerar las sustancias en alcohol, que
extrae y conserva sus propiedades, y
tomar luego unas gotas del preparado
disueltas en agua.
-
REMEDIOS
EXTERNOS. Las plantas también pueden
aplicarse en compresas y cataplasmas,
que sirven para heridas, quemaduras o
torceduras. Son supurativas,
antiinflamatorias y cicatrizantes.
-
COMPRESAS.
Consiste en mojar un trapo o algodón en
una infusión y aplicarlo.
-
CATAPLASMAS. Se forma una pasta de
hierba y agua y se sujeta a la piel con
una gasa o venda.
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