En su simbología
esotérica manifiesta lo echado a perder, lo
que debe ser derribado al volverse a
construir sobre sus escombros. Cuando algo
tiene mala base, debe quitarse la hierba de
raíz para que no prosperen los aspectos
negativos.
De igual manera
esta carta tira por tierra lo que nos nos
sirve y pone nuestra vida de cabeza, para
que cortemos amarras con el pasado y
comencemos así una nueva vida.
Si sale
al derecho: al igual que con el
arcano XIII (la muerte), esta cartas
significa el fin de lo viejo para darle
lugar al nacimiento de lo nuevo. El rayo
simboliza las poderosas fuerzas de la
naturaleza que nada puede detenerlas. Nadie
puede ir en contra de los designios divinos.
Aquel que quiera imponer su voluntad por
encima de la de Dios, será derribado como
una torre que cae de pie (tal es el caso de
las personas que quieren vencer al destino y
se empecinan en permanecer atadas a parejas
que no le corresponden con su amor). Si esta
carta sale acompañada del as de copa puede
significar mudanza de vivienda, con
resultados positivos. Si este naipe sale
acompañado del dos de copa puede significar
viajes al exterior, destierro o exilio.
Si sale
invertida: esta carta puede hacer
referencia a una persona que no sabe
adaptarse a los cambios, y vive todo como
una pérdida. En tal caso estos tiempos de
crisis se viven con dolor. También sugiere
peligro de incendios, o explosiones debe
tenerse cuidado de no dejar velas encendidas
cerca de elementos inflamables. En algunos
casos puede significar que una persona que
se interponga en el camino del consultante
es derribada con la fuerza de un rayo que
cae sobre la torre.