Por
qué meditar ?
Meditar no tiene ninguna contraindicación.
Meditar por lo tanto siempre trae grandes
beneficios tanto para el cuerpo como para la
mente y para el espíritu.
Este tipo de
práctica surgida en Asia es una herramienta
indispensable para aquellas personas que
están inmersas en el camino del
autoconocimiento y desean alcanzar la
iluminación o el despertar de la conciencia.
Sin embargo, es
muy útil también para aquellas personas no
demasiado interesadas por la vida
espiritual, pero que desean relajarse y
serenar sus emociones. Es ideal para
afrontar un duro día de trabajo o cualquier
prueba como un examen o una entrevista.
También cuando se ha sufrido un conflicto
con la familia o con algún amigo, ayuda a
serenar la mente y a volverse más objetivo.
Permite que
nuestra mente esté mucho más clarificada y
las ideas fluyan sin confusión ni caos. Nos
hace más positivos y nos prepara para
enfrentarnos a cualquier obstáculo en
nuestras vidas.
Físicamente, es
una práctica fabulosa para relajarnos y
prevenir enfermedades. Elimina el estrés y
los nervios y serena nuestra psique.
Así pues,
meditar es algo que todos deberíamos
aprender a hacer para llevar un poquito más
de felicidad a nuestras vidas.
El
ambiente
Hoy en día
estamos viviendo en un momento en el que la
espiritualidad está siendo la nota dominante
de gran parte de la sociedad. Ha pasado de
ser un proceso totalmente escondido en manos
de unos pocos maestros que tenían bajo llave
su sabiduría, ha estar abierta a todo el
mundo.
Entonces todo el mundo escucha que se debe
meditar, que la meditación es lo mejor que
hay para aumentar niveles de consciencia,
que meditar es el ejercicio más sano que
hay. ¿Por qué es bueno a meditar? Y entonces
llegan los problemas pues uno se pregunta
cómo se medita y nadie parece dar una
respuesta adecuada o es muy confusa.
La verdad es que
hay miles y miles de formas para meditar y
suelen ir en concordancia con aquello que a
ti te va mejor. Por eso la meditación es
totalmente libre y creativa. Pero a pesar de
ello, sí podemos decirte que hay varios
pasos a seguir y algunas pautas que te
pueden ayudar.
Ante todo
recuerda que realmente debes tener interés
en aprender y en llevar a cabo la
meditación, pues de forma mecánica no se
consigue nada. Y forzando las cosas tampoco.
Sólo cuando te sientas con verdaderas ganas
es cuando debes comenzar a meditar.
Para una
correcta meditación es muy importante el
lugar y el ambiente en donde vamos a
realizar nuestras prácticas, sobre todo al
principio, cuando nuestra mente se dispersa
fácilmente. Con la práctica uno podrá ser
capaz de meditar provechosamente en
cualquier sitio.
Tienes dos
posibilidades para realizar una meditación:
EN EL EXTERIOR
La naturaleza es
uno de los lugares más adecuados para
meditar. Sobre todo para aquellos a los que
les encanta el campo, el olor de la hierba,
el ruido de un río, ...
Los mejores
lugares son aquellos que estén lejos de
carreteras, vías de tren, aeropuertos, etc.
Es decir aquellos lugares que estén lejos
del mundanal ruido. Los parques naturales o
bosques de uso público pueden ser
fantásticos.
Aunque no
importa el tiempo que haga realmente, sí
suele ser más provechoso salir a meditar a
estos lugares con buen tiempo, que no haga
ni mucho calor ni mucho frío.
Existen varios
momentos a escoger para meditar. Aunque
puedes hacerlo cuando desees, aquí te
proponemos dos de los más utilizados:
La presencia del
sol es muy beneficiosa para las meditaciones
diurnas. Si vas a meditar por el día, suele
ser maravilloso empezar un poco antes del
amanecer y vivirlo ya en meditación.
La energía lunar también es muy poderosa. Si
vas a realizar meditación nocturna, utilizar
la luz de la luna, especialmente cuando está
llena, también es fabuloso. De esa manera
aprovecha entonces un atardecer.
Una vez que has
elegido cuándo quieres hacerla, has de
elegir el lugar más adecuado. En principio
busca un lugar en el que consideres que vas
a estar cómodo. Lo mejor es guiarte por tu
intuición, pero si dudas aquí te proponemos
algunos:
• Bajo un árbol
frondoso.
• Ante un río.
• En un campo con flores.
• En una colina en la que divises un valle.
• En el claro de un bosque en el que estés
rodeado de árboles.
• Ante un acantilado.
• Ante un lago.
• En una playa.
• Ante una catarata.
EN EL
INTERIOR
Pero también se
puede meditar perfectamente dentro de una
casa, aula, gimnasio, local...
Así que si vas a
meditar en un interior lo mejor que puedes
hacer es personalizar el ambiente a tu
gusto. Aquí te proponemos algunas cosas que
puedes realizar si te gustan, recuerda que
puedes combinarlas o utilizar otras que tu
prefieras.
• Apagar las
luces y quedarse a oscuras.
• Meditar bajo la luz de velas de colores o
de un color determinado que te guste.
• Poner música relajada o la preparada para
meditar.
• Estar en el más absoluto silencio.
• Poner incienso preparado para meditar o en
su caso quemar varillas de incienso natural
con un olor agradable. El más recomendado
será el sándalo o el incienso religioso.
• Utilizar un quemador de esencias con un
olor que induzca a la meditación.
• Abrir todas las ventanas y meditar bajo la
luz del día.
• Abrir todas las ventanas y meditar bajo la
luz de la luna.
Las
posturas
Una vez que ya
hemos encontrado el lugar ideal para
realizar nuestras meditaciones tenemos que
buscar ahora una postura cómoda para ello.
Aunque hay una serie de posturas y mudras
adecuados para la meditación, también es
cierto que hay que desmitificar que sólo se
pueda meditar en ellas. Lo que realmente nos
interesa a la hora de meditar es que nuestro
cuerpo esté relajado y que no nos interrumpa
por molestias o incomodidades durante el
ejercicio. Por eso, jamás hay que forzar una
postura para meditar.
Tu puedes
decidir cual es la que más te conviene o en
la que te sientas más cómodo, pero si de
momento no lo tienes muy claro aquí te
incluimos algunas de ellas. No olvides nunca
que puedes combinar los mudras (los gestos
de las manos) de las figuras adaptándolas a
tus preferencias.
Por increíble
que te pueda parecer sí es posible realizar
meditaciones sentados en una silla. De hecho
suele ser la postura más común para aquellos
que tienen problemas de espalda,
dificultades en la flexibilidad, etc.
Lo más
importante en esta posición es que tengamos
las espalda recta y los hombros muy
relajados, procurando alejar toda la tensión
de la zona del cuello. En este caso hemos
dibujado que el mudra sean las palmas de las
manos apoyadas en las piernas y hacia arriba
en señal de recoger energía. Procura sentir
que tus pies están anclados al suelo,
firmes, pero relajados.
Después está la
típica posición de meditación o posición del
loto. Requiere mucha flexibilidad con
respecto al cruce de las piernas. Si no eres
capaz, pero soportas tener las piernas
cruzadas de manera sencilla, también puedes
utilizarla.
Un mudra muy
conocido al efecto de las meditaciones está
formado por la palma de la mano derecha
debajo de la palma de la mano izquierda. El
dedo gordo de la mano derecha sobre el de la
mano izquierda. Pero recuerda que puedes
personalizarlo como tu sientas más adecuado.
Otro también muy
utilizado es igual para ambas manos que
están apoyadas sobre las rodillas. Los dedos
índices y gordos se tocan, mientras el resto
totalmente estirado puede dirigirse hacia
abajo o hacia adelante, como te sientas más
cómodo.
Para finalizar
hablamos ahora de una de las posiciones más
sencillas de meditación y que suele ser
también utilizada por todo el mundo. Se
consigue recostándose en el suelo, en una
colchoneta, en la cama, ... El mayor
problema que tiene esta posición es la
posibilidad de quedarnos dormidos, pero por
lo demás es una posición fabulosa para
realizar meditación sin preocuparse por las
incomodidades que se pueden derivar de
otras.
En este caso por
ejemplo podemos tener las palmas de las
manos hacia arriba, con los brazos
totalmente estirados.
No dudes en
tomarte todo el tiempo que necesites para
adoptar la posición que deseas para tu
meditación. Luego durante unos minutos
presta mucha atención a tu cuerpo. Observa
cómo se encuentra, si hay algún dolor,
alguna incomodidad. Localiza especialmente
los lugares donde puede haber tensión, que
suele ser la zona del cuello y los hombros.
Procura tener siempre la espalda recta y sin
forzar la posición de la cabeza. Busca lo
más natural para ti. Recuerda que es
inmensamente importante que te sientas
cómodo, y relajado y que no fuerces nunca
tus posturas corporales. No se trata de que
sufras.