Esta práctica
tiene en cuenta la relación recíproca ente
el cuerpo y la mente. Para mantener ese
equilibrio, combina todos los movimientos
que necesita el hombre para compaginar la
salud física con las técnicas de meditación
que deben asegurar la paz mental. Se trata
de una técnica que nos permite descubrir
quiénes somos realmente y cuál es la
realidad de nuestra existencia, para poder
llevar así una vida plena y realizada más
allá de insatisfacciones, angustias y
miedos.
Los principales problemas que sufren las
personas de hoy en día están relacionados
con su estado de ánimo. La sociedad
occidental ha mejorado la calidad de vida de
los ciudadanos, proporcionándoles
comodidades que las generaciones anteriores
ni siquiera podían imaginar, pero también ha
instaurado el estrés, las prisas y la
competencia, que afectan muy negativamente a
la salud de las personas, causando dolores
musculares, depresiones y enfermedades
psicosomáticas.
El cuerpo es visto como un vehículo para el
alma, y de ahí surgen los cinco principios
del yoga: Ejercicio adecuado (Asanas),
respiración adecuada (Pranayama), relajación
adecuada (Savasana), alimentación adecuada
(Vegetariana), y Pensamiento positivo (Vedanta)
y Meditación (Dhyana).
La palabra yoga
procede de la raíz “yuj”, que significa
unir, integrar, asociar. En este sentido,
representa la conciencia individual,
temporal y finita que el hombre vive en su
mente con la absoluta conciencia intemporal
e infinita que supone el universo. El
sistema del Yoga es llamado así porque
enseña al ser humano a experimentar la
unidad de conciencia, asegurando la
liberación de la dualidad que vive el hombre
en su mente.
La práctica del yoga se orienta hacia la
autorrealización de la persona, el aumento
de la atención y concentración, y en
definitiva hacia la paz mental. Algunas
prácticas incrementan la capacidad de vivir
el amor, orientado hacia la felicidad. Es
muy importante saber adaptar cada práctica
al momento oportuno sin obsesionarse con
ellas y no convertirlas en una finalidad en
sí. Toda persona que sepa adaptar
adecuadamente estas prácticas a sus
necesidades se beneficiará de sus efectos
físicos, fisiológicos y psicológicos.
A nivel físico, la práctica de las 'asanas'
mejora los músculos de la espalda, que a
diario se ve sometida a posturas incorrectas
que son las responsables de los dolores y
las desviaciones de la columna vertebral. El
yoga enseña a respirar, y es que una buena
respiración es la base de la salud del
hombre. En lo que respecta a nivel
fisiológico, el trabajo que se realiza en el
yoga actúa sobre las glándulas tiroideas y
suprarrenales del cuerpo, regulando las
hormonas del individuo. Un funcionamiento
incorrecto de las tiroideas repercute a
nivel físico en trastornos de peso,
sensación de agotamiento, falta de
concentración y nerviosismo.
Finalmente, la práctica del Yoga repercute
también en la mente del hombre. La toma de
conciencia de las 'asanas' y de la
respiración hace que el individuo incremente
la noción sobre sí mismo y que viva de una
forma más plena su vida diaria. La
respiración consciente logra que a nivel
físico y psicológico se reduzca el
nerviosismo y se adquiera una mayor
sensación de bienestar y de seguridad, así
como el poder de decisión frente a los
problemas cotidianos.
Pero seguramente la práctica más importante
del yoga es la meditación y la
contemplación, mediante las cuales se
pretende que la mente se ilumine con lo que
cada uno tiene en su interior. Este método
facilita que la persona tome conciencia de
lo que busca en el exterior para lograr la
plenitud.
Por tanto, el yoga es una práctica de lo más
recomendable en nuestra vida cotidiana como
medida de prevención de la salud y como
instrumento para convertirnos en personas
más plenas y, consecuentemente, más felices.