Molestias
Menstruales
1) Párate con
los pies separados a 75 cm de distancia,
rota el pie y la rodilla izquierda hacia
fuera, sin despegar el talón del piso. Eleva
los brazos bien extendidos hacia los
laterales hasta la altura de los hombros
mientras inspiras. Mantén el aire. Suéltalo
al mismo tiempo que flexionas la rodilla
izquierda. Vuelve a la posición inicial.
Repite 3 veces.
2) Con la rodilla flexionada, respira
suavemente mientras inclinas tu cuerpo hacia
la izquierda, elevando el brazo derecho en
línea vertical y manteniendo la cabeza en la
línea del cuerpo, pero girándola hacia el
brazo levantado. La palma de la mano
izquierda debe llevarse hasta el arco del
pie del mismo lado. Mientras inspiras,
vuelve muy despacio a la posición inicial;
luego larga el aire. Repite el ejercicio con
el pie contrario.
Si no sueles practicar gimnasia, reemplaza
este ejercicio por abdominales.
Problemas
Digestivos
Párate con los
pies a 30 cm de distancia. Inspira y,
estirando los brazos, baja el torso hasta
tocarte los pies mientras largas el aire.
Luego, siempre en la misma posición, toma y
larga aire mientras contraes los
abdominales. Mantén siempre la columna
alineada. Tómate los dedos de los pies y
flexiona levemente las rodillas. Inspira
profundo. Larga el aire apoyando las manos
sobre los muslos y vuelve a la posición
inicial.
Pies y piernas cansados
Recuéstate boca
arriba. Coloca los brazos extendidos a ambos
lados de la cabeza y las piernas elevadas,
en ángulo recto con el cuerpo. Las plantas
de los pies deben estar paralelas al piso y
las rodillas levemente flexionadas. La
espalda debe estar bien apoyada para evitar
lesiones en los discos. Inspira y espira
profundamente mientras mantienes la
posición.
Para la
espalda
Recuéstate boca abajo con los brazos
extendidos hacia adelante. Eleva el
torso. Procura que la cabeza siga la
línea de la columna. Inspira mientras
levantas las piernas lo más alto posible
y espira cuando relajes.
Dolor de cabeza
Este ejercicio no debe realizarse
durante el ciclo menstrual, el embarazo,
o si tienes problemas cervicales o no
practicas actividad física.
Recuéstate boca arriba. Respira
suavemente llevando las piernas hacia
atrás por encima de la cabeza
sosteniendo la espalda con las manos.
Vuelve a inspirar y espirar tratando de
que los pies lleguen hasta el piso.
Cuando sientas alguna molestia, vuelve
lentamente a la postura inicial.
Hombros rígidos
Párate con la
espalda recta y los hombros relajados. Junta
ambas palmas por la espalda con los dedos
hacia abajo. Sin despegar las manos, rótalas
hasta que las puntas de los dedos queden
arriba y las muñecas alcancen la altura de
la cintura. Inspira y cuando largues el aire
empuja tus codos hacia fuera, manteniendo la
espalda y la cabeza rectas.