Existen
distintos grados de afectación, que
influirán en su tratamiento y recuperación.
Las causas concretas se desconocen, pero
probablemente se deben a una debilidad en
las paredes de las venas que suele ser de
origen hereditario. Esta debilidad hace que
pierdan su elasticidad, volviéndose largas y
anchas. Así, para que puedan caber en el
mismo espacio se tornan tortuosas, tomando
un aspecto serpenteante que origina el
abultamiento de la piel.
Venas
varicosas
Si nos centramos en las varices
localizadas en las piernas, el problema real
reside en el ensanchamiento de las venas.
Esta acción tiene como efecto el llenado
rápido de sangre de las mimas agrandándose
aun más.
Aparte de que
son antiestéticas, las varices con
frecuencia duelen, hacen sentir las piernas
cansadas y en ocasiones provocan picores en
la parte inferior de la pierna y tobillo.
Estas últimas pueden provocar el rascada y
seguidamente enrojecimiento de la zona.
Todos estos síntomas se intensifican con el
calor, por las tardes, antes de la
menstruación...
Consejos y tratamiento
El tratamiento para paliarlas se dirige
a aliviar los síntomas, mejorar el aspecto
de las mismas, así como a prevenir las
complicaciones. A continuación vamos a
señalar unas reglas sencillas para
combatirlas.
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En primer lugar
debemos emplear productos cuya
composición esté estudiada
específicamente para el fin que se
sigue. Cremas, geles, muchos de ellos
con propiedades refrescantes que
favorecen la circulación sanguínea al
mismo tiempo que aumentan la tonicidad y
favorecen el descanso. Deben aplicarse
con masajes circulares empezando por la
zona del tobillo y continuando siempre
hacia arriba.
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El empleo de medias
elásticas de compresión es uno de los
métodos paliativos más efectivos, tanto
para evitar su formación en períodos
críticos (embarazo, obesidad, profesión
predisponente, etc...), como para su
posterior recuperación. Éstas ejercen
una presión gradual desde el tobillo
hacia arriba, hacen descansar las
piernas y agilizan la circulación
favoreciendo el flujo venoso y el
drenaje linfático. Combaten la hinchazón
y la fatiga. Previenen la formación de
edemas, que en ocasiones vienen
asociados a la presencia de varices.
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Una dieta equilibrada
es también un factor importante a tener
en cuenta. Debe ser rica en fruta, la
cual contiene flavonoides que ejercen
una acción vasoconstrictora.
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Descansar con las
piernas en alto, no permanecer durante
largo tiempo de pie, sentado o con las
piernas cruzadas.
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Alternar los períodos
de agua tibia/fría durante la ducha.
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Practicar algún
ejercicio físico como el caminar.
En cuanto a los
tratamientos orales, van destinados a dos
fines: por un lado a aumentar la resistencia
de las venas capilares mejorando así el tono
venoso y la velocidad del flujo sanguíneo, y
por el otro eliminar líquidos acumulados
activando el drenaje linfático. Así los
preparados de:
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Cápsulas
de hamamelis: con acción
venotónica que se manifiesta en una
mayor fuerza en la contracción de los
vasos sanguíneos, y gracias a su
contenido en flavonoides disminuye la
permeabilidad de las venas capilares,
responsable del edema y la inflamación.
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Castaño de
indias: Aumenta la
resistencia de las venas capilares,
disminuyendo la inflamación y el edema.
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Ruscus:
Efecto venotónico, reduce la inflamación
y el edema.