Se trata de una
manicura reparadora y sensorial. Es un
tratamiento que va más allá de un mero
acicalamiento de uñas, y cutículas, es un
tratamiento global, que además de
embellecer, relaja y descansa.
El secreto está en que tras limpiar, limar y
acicalar las manos, son tratadas con un
peeling exfoliante con sales marinas y
aceites esenciales. Una vez que la piel está
radiante, se aplica un maseja shiatsu, que
desbloquea por completo el organismo.
La manicura termina con una mascarilla
hidratante que deja las manos perfectas para
aplicar la laca de uñas, y tu mente relajada
y en paz con el universo.