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Cada
media hora lo buscas ansiosa en tu bolso, no
sales de casa sin él, te acompaña a todas tus
citas en invierno y en verano… No, no hablamos
de tu mejor amigo ¿o sí?
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El bálsamo protector de los
labios tiene muchos más adictos de lo que
nos creemos, tanto como para montar una web
dedicada de lleno a él
(http://www.kevdo.com/lipbalm).
Y quién no ha
oído decir a una modelo que no sale de casa sin
aplicarse brillo o bálsamo en sus preciados
labios, es casi tan típico como oírlas decir que
no paran de beber agua.
¿Por qué lo necesitamos tanto? La adicción a
aplicarse cacao es sencilla de explicar. Los
labios están expuestos todo el día a agresiones
externas. Se resecan y deshidratan fácilmente.
Carecen de melalina (barrera natural protectora
de la piel frente al sol) y de agentes
hidratantes. Por tanto, es normal que sientas
cada dos por tres tirantez en ellos y pidas a
gritos algo que te calme: bálsamo labial. Los
hay con vitamina E que hidratan en profundidad,
con ging seng, con exóticos olores, con color,
en barra, en cajita o en tubo. Sólo tienes que
encontrar el que más se adapte a tus necesidades
o gustos y aplicar sin parar. Una advertencia:
crean adicción, sana, pero adicción.
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