Con medio yogurt natural
fresco, recién sacado de la nevera y una
docena de uvas blancas podemos hacer una
cura antiradicales libres en unos minutos.
Se baten las uvas y el yogurt hasta que
queda una crema totalmente compacta.
Se aplica sobre el rostro y se deja actuar
durante diez o quince minutos. Luego se
retira con agua tibia.
El resultado: un piel más suave,
clara e hidratada . Se puede repetir cuantas
veces se quiera para reforzar la barrera
cutánea y así prevenir la deshidratación.
Además es una fórmula perfecta para combatir
los radicales libres e impedir la oxidación
celular.