Cuanto más
enérgica sea la higiene más intensa deberá
ser la hidratación que habrá que aportar
para compensar la pérdida de grasa natural.
Debemos regular el exceso de grasa sin
perder el film hidrolípidico natural que
envuelve la piel. En caso contrario, se
produciría un resecamiento excesivo que
podría dar lugar a un envejecimiento
prematuro de la piel como reacción
secundaria a un tratamiento demasiado
agresivo.
Se trata de
advertir un poco sobre este punto para no
llegar a cometer el frecuente error de matar
hormigas a cañonazos. Además una limpieza
demasiado agresiva puede generar un efecto
rebote provocando a la glándula sebácea a
fabricar más grasa.
Ante un brote de
acné, debemos recurrir al dermatólogo para
que prescriba el tratamiento conveniente
dependiendo de la virulencia del caso.
Existen tratamientos por vía tópica y por
vía oral, pero para observar su eficacia es
necesario seguir todas las pautas prescritas
por el facultativo.
¿Qué es el acné?
El acné es una
alteración de las glándulas sebáceas que se
manifiesta principalmente en la frente,
nariz, mejillas, pecho y espalda. Cuando los
comedones o espinillas hacen su aparición,
lo último que se debe hacer es tocarlos ya
que rápidamente se inflaman y pueden dejar
marcas de por vida.
El detonante es
la alteración hormonal originada durante la
pubertad. Aunque también existe una
predisposición genética a padecer seborrea o
una secreción abundante de grasa a través de
los poros. Otros factores negativos son el
estrés y el consumo excesivo de alcohol y
tabaco también pueden precipitar el aluvión
de granos de tipo acnéico.
La buena noticia
es que no es necesario restringir la
alimentación ni el consumo de chocolate, ya
que la dieta no afecta tanto como se piensa
al acné.
La conexión
emocional
Según un estudio
publicado en el British Journal of
Dermatology de Noviembre del 98, el acné
puede provocar problemas emocionales tan
preocupantes como la depresión o las ideas
suicidas.
La autora del
estudio, una psiquiatra que analiza los
efectos psicológicos de este problema, anima
a los padres de adolescentes con acné a
buscar tratamiento médico. “Hemos llegado a
la conclusión de que el impacto estético del
acné, incluso cuando es leve, puede causar
una importante carga emocional en algunos
jóvenes” señala Madhulika A. Gupta,
profesora de la Universidad de Ontario en
Canada.
Sin duda, el
acné es una fuente de complejos y ansiedad
para los adolescentes. De ahí la importancia
de buscar un tratamiento adecuado cuanto
antes.
Medidas de seguridad
Como complemento
al tratamiento médico, existen una serie de
cuidados que se deberían poner en práctica
si se quiere eliminar el acné.
Limpieza facial
con extracción una vez por semana. Siempre
es mejor que un profesional realice el
vaciado de espinillas y puntos negros. Si se
quiere realizar en casa, habrá que empezar
por limpiar la cara con leche y tónico.
El paso
siguiente es ablandar la piel con el vapor
de una ducha caliente. Después frente al
espejo y con buena luz, envolver los dedos
en dos pañuelos de papel y presionar
alrededor del grano hasta que salgan todas
las impurezas. Finalmente desinfectar con
una pomada bactericida que contenga peróxido
de benzoilo.
Exfoliación
de suave a intensa controlada por una
esteticista o dermatólogo. En el acné leve
bastará con practicar una exfoliación
cosmética siempre y cuando no haya granos
infectados. Cuando el acné ha dejado marcas,
una exfoliación ácida o mecánica de mayor
profundidad puede mitigar bastante el
aspecto de las lesiones provocadas por
hurgar en los granos infectados.
Restringir el uso de
cosméticos y
seleccionarlos con cuidado. En ocasiones
ellos también pueden ser la causa del acné.
Sin embargo existen productos específicos
que combinan propiedades calmantes y
bactericidas: tónicos, barritas o
mascarillas purificantes. Son un tratamiento
extra que aplicado sobre la piel
perfectamente limpia y desinfectada pueden
contribuir a la desaparición del acné.