Son más gruesas
las de los pies que las de las manos (entre
0,5 y 1 mm). Las de las manos crecen
alrededor de 3 a 4 mm al mes. En los pies,
el proceso es más lento. En la mujer, se
agiliza durante el embarazo.
Son muy permeables, por eso se ablandan
enseguida si se sumergen en agua. Llevarlas
postizas de forma permanente no es
aconsejable, porque propicia la aparición de
hongos que van socavando o despegando la uña
natural de la carne.
Aplicando todos los días unas gotas de
alcohol yodado incoloro desde el nacimiento
hasta el borde, se conservan en mejor
estado, más largas y por más tiempo.