Resumiendo, el
tono del fondo de maquillaje tiene que ser
lo más similar al color de tu piel, para
ello hazte una prueba aplicando el fondo con
luz natural sobre la cara y NO sólo sobre
las manos. Si dudas entre varias tonalidades
escoge la más cálida o la ligeramente más
oscura. Si desaparece en la cara, entonces
es el color correcto.
Ten en cuenta que son los labios y el
colorete lo que proporciona color al rostro,
y no el fondo.
Existen cuatro tipos principales de fondo:
* Líquido: Es el más popular y cómodo
de usar.
* Crema: Espeso y más opaco, ofrece
una cobertura impecable. Recomendado para
pieles maduras o problemáticas.
* Hidratante coloreado: Es el más
transparente de todos. Al hidratar y
maquillar a la vez es recomendable para
gente con vida muy activa o personas que no
necesiten mucha cobertura.
* Húmedo/seco: También llamados
polvos de doble acabado, son una combinación
de fondo y/o polvos. Es una buena
alternativa a los líquidos a base de agua
para pieles grasas.
Y ahora vamos a aplicarlos:
* Raras veces es necesario aplicar fondo
sobre la cara entera, aplícalo allí donde
sea preciso con la yema de los dedos o con
una esponja.
* Con una esponja ligeramente humedecida
deslízala sobre la piel para ayudar a diluir
el fondo y obtener una cobertura
transparente.
* Si tienes un área problemática y/o rojeces,
corrígela con una segunda capa adicional
sobre la zona.
* Si tienes que aplicar el fondo en toda la
cara, difumínalo sobre la mandíbula para
evitar líneas indiscretas, y asegúrate que
el maquillaje está bien difuminado en la
línea del cabello.
* Si existen rojeces y manchas oscuras sobre
los párpados aplica también fondo. Dará un
aspecto más limpio y fresco a los ojos.